En la vida existen pequeños y no tan pequeños momentos que nos hacen
replantearnos las tres grandes incógnitas de la humanidad: ¿Quién soy? ¿Porque
estoy aquí?, y ¿hacia dónde voy? Es al meditar sobre estas cuestiones que
logramos dar cierto sentido a nuestra vida, no importa a donde nos lleven esas decisiones...
si son buenas o malas, al final de la historia lo importante es que las tomaste
tú. Sin culpa y sin arrepentimiento, tomando el timón aunque el barco valla a
la deriva, porque lo más divertido de esta aventura llamada vida es la
incertidumbre que alimenta nuestro día a día, porque cada decisión trae consigo
una infinidad de posibilidades con sus finales y sus comienzos, una marca que
define quienes somos.
¿Qué me trajo al día de hoy? Simplemente fue el ayer, y el hoy se volverá en
una marca de mi ayer que me impulsara a seguir navegando, pero si deseo escapar
de ese hoy que vivo siempre encontrare esas palabras que me permitan crear otro
mundo y despejar mi cabeza de aquello que no puedo afrontar en el momento, para
después poder regresar a la realidad con la certeza de afrontar lo que venga, así
siga navegando a la deriva.
Y. B.
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